viernes, 6 de julio de 2012

Jardín Infantil y Familia: Una relación fundamental


por Macarena Urenda S.

 
En estos días en que la desconfianza y la angustia se han asomado en el espíritu de muchos padres debido a graves acusaciones referidas a abuso sexual de niños por parte de personas adultas y ligadas a instituciones educativas de reconocido prestigio,  es necesario recordar la importancia que tiene la vinculación entre la familia y el jardín infantil en la formación inicial de los niños.   La corresponsabilidad familia jardín infantil se encuentra avalada por la noción de que el hogar y la familia tienen un rol central en el proceso educativo de los niños ya que los primeros educadores son los padres y el hogar es un espacio educativo por excelencia. El  jardín infantil por su parte,  tiene la misión de proseguir y fortalecer con su saber especializado lo que la familia ha iniciado y continúa realizando. 

 
Esta relación sin embargo no  se da de manera instantánea sino que debe ser sistemáticamente desarrollada y fomentada por ambos actores. En primer lugar es crucial  reconocer que debe existir un lazo de confianza y una comunicación permanente entre padres y educadores,  cuyo objetivo central es favorecer la calidad de la formación de los niños. 

Los padres aportan un conocimiento fundamental acerca de sus hijos. Son quienes mejor los conocen y pueden proporcionar importante información a los educadores de las características de ellos así como de las condiciones y situaciones que se están viviendo en el hogar. Esta información permitirá a los educadores  detectar situaciones o conductas anómalas en los niños y también apoyarlos  cuando sea necesario,  así como fortalecer y reforzar los comportamientos infantiles  adecuados. Por su parte los padres deben  reconocer que los educadores del jardín infantil son especialistas en educación por lo que les pueden  proporcionar una ayuda  muy importante  para la educación de sus hijos. Pueden apoyarlos en la socialización primaria y en el desarrollo de  hábitos básicos en la formación de los niños sean estos hábitos de sueño, uso del tiempo libre, descanso,  higiene y alimentación entre otros. Pueden prepararlos para ayudar a sus niños en el desarrollo de habilidades,  cognitivas,  afectivas y sicosociales que serán requeridas para la educación básica.  Finalmente pueden ser grandes  orientadores para los padres  y madres en como fortalecer vínculos de calidad en la interacción en el hogar especialmente si se considera que la mayoría de ellos trabaja fuera del hogar por lo que  tiene poco tiempo para estar con sus hijos. 

La cercanía con el jardín es fundamental para educar a nuestros niños en un desarrollo armónico e integral así como  para  protegerlos de cualquier amenaza que se pueda cernir  sobre ellos. En el mundo de hoy,  los padres debemos estar atentos y construir redes sociales de afecto y protección. Mientras más conozcamos el jardín donde van nuestros hijos mejor será para  ellos.

martes, 29 de mayo de 2012

La felicidad y la economía


por Macarena Urenda Salamanca

En estos días a propósito de los movimientos sociales y de  los  resultados de encuestas de opinión pública respecto de las principales instituciones del estado los que contrastan con los indicadores económicos del país,  ha vuelto instalarse en la agenda pública la vieja discusión acerca de  la relación que existe entre la percepción de felicidad y el estado de la  economía de una nación.  Un buen punto de partida para el análisis de este tema,  parece ser la  revisión de  algunos  conceptos claves asociadas a felicidad.  En general ha habido una creencia de que existe una relación estrecha entre las condiciones adquisitivas de las personas con  calidad de vida, mayor bienestar y como consecuencia de ello, mayor felicidad. Esta relación sin embargo no es tan causal como se percibe,  aunque obviamente existe una gran relación entre estos tres conceptos. 

Según la Organización Mundial de la Salud,  la calidad de vida es “la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en su relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes. Se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico su nivel de independencia sus relaciones sociales así como sus relación con los elementos esenciales de su entorno” Uno de los conceptos que en ocasiones se utiliza como equivalente al anterior es el de bienestar que se vincula mas bien a factores económicos objetivos. El bienestar individual consistiría en la conciencia de cada individuo de tener satisfechas en gran parte, o todas de sus necesidades personales.  Respecto de la felicidad, entendida como la sensación de bienestar subjetivo,  existen estudios que indican que los 7 factores que más la afectan son relaciones familiares,  situación financiera, trabajo, comunidad y amigos, salud,  libertad personal y  valores personales.

Una de las cuestiones que plantea la economía de la felicidad es la de la relación entre renta y felicidad entendida esta última como la percepción subjetiva que declaran los individuos  acerca de su propio bienestar. La mayoría de los estudios acerca de este tema han concluido que la relación entre felicidad e ingresos existe y es sólida,  es decir,  el dinero sí da más felicidad y quienes tienen más renta se declaran porcentualmente más felices que quienes tienen menos. Sin embargo esta correlación  no es absolutamente  proporcional  ya que hay muchos estudios que demuestran que los incrementos de renta no implican incrementos de felicidad. La tendencia de estos estudios muestra que los ingresos adicionales son realmente valiosos cuando sirven para elevar a las personas por  encima del umbral de la pobreza pero no siguen aumentando progresivamente una vez que las personas han alcanzado un índice de bienestar razonable. 

A partir de lo anterior cabría preguntarse si es importante que el estado intervenga en la economía para posibilitar que la gente sea más feliz fomentando los factores que influyen positivamente en los niveles de felicidad y tratando de disminuir los factores que influyen negativamente en las mismas. A mí me parece que sí,  pero que esto es ciertamente no es una tarea exclusiva del estado.  Todos debemos trabajar y sumar   esfuerzos, desde nuestras diversas posiciones, en: disminuir las brechas salariales con el objetivo de asegurar una calidad de vida digna para todos, mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, establecer políticas que mejoren nuestra calidad de vida familiar, invertir en educación, en tiempo libre y en salud pública. Así no sólo seremos una sociedad más desarrollada y democrática, sino ciertamente una sociedad más feliz

lunes, 30 de abril de 2012

LOS RIESGOS DE LA TECNOLOGÍA DE COMUNICACION PARA NUESTROS NIÑOS


por Macarena Urenda S.
 
Para las personas que hoy somos adultos nos resulta más que evidente que el mundo en que  viven nuestros hijos indudablemente no es el mismo en el que nosotros crecimos. El mundo de hoy es distinto, complejo  y se caracteriza por un cambio tan vertiginoso que en ocasiones,  a pesar de vivir en él,  nos resulta difícil de asumir y comprender, ya que tiene   variables que no manejamos  y a veces incluso, no conocemos. 

Para entender ello baste un ejemplo;  Cuando nosotros éramos niños,  el peligro estaba generalmente en la calle y no al interior de nuestros hogares. Es por ello que, salvo accidentes caseros o situaciones muy excepcionales,  nuestros padres se sentían seguros cuando salían y nos dejaban al cuidado de alguien responsable. Hoy día esto ha cambiado drásticamente. El peligro ha entrado a nuestras casas  y lo ha hecho por la puerta principal ingresando a las habitaciones de nuestros niños. ¿Cómo ha sucedido esto? A través de las  tecnología de comunicación.   

Hay que reconocer primero que la tecnología al  invadir nuestras vidas,   nos ha dotado de muchas herramientas de trabajo y comunicación que permiten tener más tiempo,  comunicarnos a distancia y en general hacer que nuestras actividades cotidianas  sean más eficientes.  Pero tal vez por esas mismas razones,  hemos pasado por alto  cómo el uso indiscriminado de ésta puede afectar a nuestros hijos. Y no me refiero aquí a lo que podríamos llamar  la utilización excesiva de internet  o las horas que se restan al estudio, al deporte o al descanso de los niños. No es eso. Al afirmar esto no  quiero parecer como alguien que se opone a la tecnología porque no es así.  Tampoco soy de las que cree que todo tiempo pasado fue mejor y que debemos rechazar lo nuevo porque es negativo.  Lo que sí creo es que debemos prepararnos y conocer  cómo funciona el mundo en el que están creciendo nuestros hijos para así poder ayudarlos a desenvolverse mejor en éste. 

En el caso de la tecnología,  la considero una herramienta utilísima  que  nos proporciona muchas formas de ayudar al buen desarrollo y educación de nuestros hijos. Pero, a través de ella,  además de aspectos positivos para el desarrollo intelectual y la motivación por  el conocimiento,  los niños pueden  aprender cosas para los cuales no están preparados,  hacer amistades cuyas intenciones no son positivas, ser inducidos a hacer cosas negativas, ser discriminados, abusados, robados o maltratados. Todo esto sin que nos enteremos. O que lo hagamos cuando sea muy tarde. Las invito a informarse acerca del tema, a conversarlo en familia y a estar atentas.