martes, 27 de marzo de 2012

Síndrome de Down: un Cambio de actitud


 Macarena Urenda Salamanca 

Hace unos días se celebró por primera vez  el día internacional del síndrome de Down en el que las organizaciones de Síndrome de Down alrededor del mundo organizan y participan  eventos para concienciar de la existencia y necesidades que el Síndrome de Down provoca.

Este  síndrome se descubrió en 1959 como un desorden de cromosomas y es un tema de actualidad permanente al afectar en el día a día de forma muy variada en un amplio rango de personas en todo el mundo. Se calcula que uno de cada 733 bebés nace con este síndrome. Sólo en Estados Unidos hay más de 400.000 personas con este síndrome. 

El síndrome de Down es una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud. En diciembre de 2011, la Asamblea General  de las Naciones Unidas designó el 21 de marzo Día Mundial del Síndrome de Down para unificar la lucha contra esta enfermedad.  La Asamblea General decidió, a partir de 2012, observar el día Mundial de Síndrome de” Down Day” el 21 de marzo de cada año, e invita a todos los Estados Miembros, las organizaciones competentes del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, a que observen debidamente el Día Mundial del Síndrome de Down con miras a aumentar la conciencia pública sobre esta cuestión. 

Es importante que  no dejemos pasar esta celebración mundial    y que ésta nos sirva para reflexionar  un poco  acerca de cómo  están  viviendo esta realidad  muchos niños y sus familias   en nuestro país. Chile es una nación joven que a mi parecer se ha  modernizado  en muchos aspectos,  pero que sigue arrastrando prejuicios respecto de las personas que por distintos motivos consideramos diferentes. Esta visión lamentablemente   también está presente cuando se trata de convivir a nivel escolar con niños con síndrome de Down.

Si bien es cierto que muchos colegios están cambiando su actitud,  sigue existiendo todavía una mayoría que no acepta a niños con síndrome de Down aduciendo que no están preparados para recibirlos.  Esto es un grave error puesto que se sabe que el acceso adecuado a la atención de la salud, a los programas de intervención temprana y a la enseñanza inclusiva, así como la investigación adecuada, son vitales para el crecimiento y el desarrollo de las  persona con síndrome de Down. Por eso es vital hacer realidad  lo que se llama educación integrada aceptando un determinado número de niños diferentes en los colegios. Las universidades chilenas  forman  a profesionales que pueden trabajar con estos niños a los que hay que respetar su ritmo de aprendizaje y  existen muchas experiencias de otros países que muestran que  estos niños han llegado incluso a  ser   profesionales.

Viéndolo desde otra perspectiva, hay que considerar que un niño diferente puede  compartir con un niño “normal” enriqueciendo su vida y su visión de mundo y haciéndolo apreciar sus propias características personales las que en un medio tan competitivo como el nuestro,  a veces son subvaloradas.   Es necesario lograr un cambio cultural  ya que la ley no es discriminatoria pero la realidad sí lo es.  Por eso las llamo a sumarse a la tarea que están emprendiendo las organizaciones las que en su mayoría están formadas por padres que han vivido  la experiencia de tener un hijo con síndrome de Down y eso los ha llevado a cambiar su propia visión y a luchar por defender los interés de esos niños. Ellos merecen acceder a la mejor educación posible y no es problema de capacidad técnica;  es problema de actitud.  


lunes, 27 de febrero de 2012

La participación femenina en el trabajo


Macarena Urenda S.

 
Existe una variedad de estudios que  demuestra que existe una relación muy alta entre incorporación de la mujer al trabajo y superación de la pobreza de su grupo familiar.  Sin embargo nuestro país, pese todos los logros alcanzados  en mucho ámbitos de desarrollo social, económico y cultural,  sigue teniendo la tasa más baja de participación femenina de Latinoamérica y el Caribe en el trabajo;  un 40 % en comparación con el promedio regional que alcanza  un 53%s. Este hecho es más preocupante si se considera que , según datos de la encuesta  Casen 2006,  35 de cada 100 hogares en Chile están a cargo de una mujer, habiéndose duplicado entre 1990 y esta fecha,  el número de familias pobres a cargo de una jefa de hogar, alcanzando el 37%  y más de la mitad de ellas no trabajan.

En un país  como el nuestro que ha ingresado recientemente al grupo de los mejores, (la  OCDE)  y que exhibe excelentes tasas de empleabilidad, es natural  preguntarse por las razones de esa baja incorporación al mundo del trabajo. Como respuesta podemos formular muchas explicaciones que van desde la falta de oportunidades y falta de capacitación de las mujeres hasta las características que ofrece el mercado laboral chileno que todavía parece estar pensado sólo para los hombres en términos de horarios y condiciones de trabajo

Por eso,  pese a los avances, entre lo que naturalmente se cuenta la reciente aprobación de la ley que extiende el periodo postnatal a 6 meses y lo flexibiliza, hay  todavía una serie de tareas pendientes en relación con la incorporación de la mujer al trabajo remunerado y que son entre otras,  ofrecer mayores oportunidades a  las mujeres  para que puedan trabajar ya sea en forma dependiente o como emprendedoras, capacitarlas para que puedan encontrar un empleo  adecuado a sus talentos y habilidades y desarrollar políticas sociales que ayuden a conciliar la relación trabajo y familia.  Respecto de este último punto, hay que señalar que existen muchas medidas que son tendencia en el mundo y que se están comenzando a aplicar recién en nuestro país, destinadas a apoyar a las mujeres que trabajan fuera de sus hogares para que éstas se puedan desempeñar de manera eficiente tanto en el mundo del trabajo como en el ámbito de su vida familiar sin abandonar sus roles de madre y esposa. 

Según el informe PNUD la implementación de  medidas de conciliación familiar  por parte de  las empresas tales como,  promover la jornada laboral flexible, los bonos por nacimiento y periodo escolar entre otros, los permisos laborales para la atención de necesidades familiares,   los programas de esparcimiento o deportivos para la familia,  mejoran la productividad, aumentan la satisfacción laboral, tienen  un impacto positivo en el clima laboral y en la calidad de vida de las personas que trabajan. 

Considerando por una parte que el ingreso femenino es clave para la superación de la pobreza y por otra que  para las mujeres es vital salir a trabajar sin sentir que están abandonando a su familia, es fundamental que las empresas en Chile adopten como propias las medidas de conciliación familiar. Esta actitud permitirá a las mujeres integrarse al mundo laboral  combinándolo adecuadamente con su vida familiar y mejorando la calidad de vida de ésta.

lunes, 30 de enero de 2012

Sanar: el desafío de Vivir en Equilibrio

Macarena Urenda Salamanca
Accediendo a una invitación de Mundo Mujer,  me tocó presentar en Viña del Mar el último libro de Jennifer Middleton;  Sanar el desafío de vivir en equilibrio  cuya lectura recomiendo calurosamente.

El libro plantea el desafío de vivir sanos en un mundo que la autora,  Psicóloga Clínica de gran prestigio con  más de 30 años de experiencia y autora de otras obras de interés, define como un mundo insano.

La autora se enfoca en la prevención de salud porque sostiene que debemos  centrarnos en vivir una vida sana y hacernos responsables de nuestra propia salud. Ambos conceptos aunque parezca extraño,  no son comunes en nuestra sociedad.  En efecto,  hemos crecido con el concepto de que la salud no depende de nosotros sino que de los demás (madre, esposa, médico) y de la tecnología y sus avances. 
Asimismo vivimos sin conciencia de lo que lo que hacemos y cómo vivimos, tiene directa relación con la salud que tenemos.
Esto sucede porque hemos aprendido a mirar y a mirarnos de manera separada y desagregada sin entender que nuestra manera de vivir afecta profundamente nuestra salud: lo que hacemos y como pensamos,  comemos, nos relacionamos, nuestros hábitos, la manera de expresar nuestros emociones, la relación con el ejercicio, con el descanso, con el trabajo,  todo ello incide directamente en nuestra salud.
Hay en este libro un planteamiento distinto de la medicina y una crítica explícita al enfoque que ha ido teniendo la medicina tradicional a partir de una mirada supuestamente objetiva en dónde sólo se reconoce a la ciencia y a la tecnología como las grandes respuestas de los problemas de la enfermedad humana sin considerar el aporte de lo integral del ser humano,  de sus emociones y de cómo vive su vida. La autora propone una visión holística de la medicina y que además esté centrada en la salud y no en la enfermedad.
Hay también una crítica al modo de vida de la sociedad actual a sus valores, a su forma de vivir la vida en el trabajo y  en la familia,  a la enajenación y a las falsas creencias que nos van conduciendo a un desconocimiento de nosotros mismos y de nuestras necesidades.
Jennifer nos hace un profundo llamado a explorar dentro de nosotros mismos para conocernos y para aceptarnos,  siendo así más felices y con una vida más sana.

La autora con humildad y con un acabado conocimiento de distintas formas de medicina provenientes de de diferentes culturas, nos va guiando de modo simple y ameno para que aprendamos a conocernos, cambiemos nuestros hábitos y con ello vivamos de forma más feliz y saludable. Todo ello  a través del desarrollo a lo largo del libro de varios temas todos ellos relacionados con el concepto de salud integral como la conexión mente cuerpo, el ritmo de vida, el cuidado, el cambio en los modelos de pensamiento, la alimentación, el ejercicio, la risa, el peligro de las relaciones tóxicas y el valor del silencio. Dándonos el gran mensaje de que  ser sanos es una opción de vida y que no está  absolutamente determinada por la herencia sino por como nosotros elegimos vivir nuestra propia vida.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los propósitos para un nuevo año

Macarena Urenda Salamanca

Cuando termina un año y comienza uno nuevo, parece ser   el momento  propicio para reflexionar  acerca de nuestra vida y de cómo mejorarla. Las experiencias pasadas son situaciones de vida que, en la medida en que las revisamos críticamente  tratando de ser lo más objetivos dentro de nuestras limitadas posibilidades,  nos pueden  permitir  aprender    y construir un futuro mejor. Esto,  es fácil de decir pero no siempre fácil de hacer ya que en general no somos muy dados a revisar nuestras conductas de ese modo  y tendemos a juzgar a los demás pero  no a nosotros mismos. 

Sin embargo, si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y éstas a su vez van moldeando el presente.

Una buena manera de hacer este análisis  es que,  junto con revisar nuestro pasado sacando de éste,  lecciones de vida y viéndolo como una experiencia que nos dejó un aprendizaje,  tratemos de trazarnos metas  para el próximo año  y  nos hagamos    el firme propósito de lograrlas durante el año que vendrá.  Estas metas no siempre tienen  que ser complicadas ni difíciles de cumplir. Pensemos en ellas  como una hoja  de ruta que nos indicará el rumbo que tomaremos el próximo año facilitándonos el recorrido. Tratemos incluso de revisarlas cada cierto tiempo sólo para saber dónde estamos y,  en el  caso de que  estemos modificando el camino,   entendamos por qué  lo hacemos.  Veremos que, con el paso del tiempo nuestra voluntad se va a ir fortaleciendo  y nos sentiremos cada vez más capaces de lograr lo que nos propusimos. 

 Esto será el comienzo de  un proceso de crecimiento en el cual nos iremos haciendo  conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y constructivas.

A partir de ese momento veremos los obstáculos sólo como situaciones a superar y de las cuales aprender,  la alegría vencerá  a la tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza reinarán  donde antes se encontraba el temor.

Que este nuevo año les brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad a ustedes y a sus familias.
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lunes, 28 de noviembre de 2011

La mujer y las brechas en su remuneración


Macarena Urenda S. 


Leo en la prensa los resultados de la  decima versión del premio “mujeres lideres 2011”. Mujeres de todos los sectores de la sociedad y de todas las edades y representaciones laborales,  ideológicas y profesionales son distinguidas hace ya 10 años por un importante diario nacional a través de un jurado que este año eligió a las destacadas entre más de 700 nominadas por el público en todo el país. La iniciativa  es positiva por cuanto refleja un interés de reconocer a las mujeres destacadas y premiarlas por su esfuerzo y contribución al desarrollo del país. 

Sin embargo este mismo diario publica también entre sus páginas los resultados de una investigación realizada  por el Instituto Nacional de Estadísticas,  INE,  que señala que los ingresos de las mujeres profesionales son un 35% menores que los de los hombres. La brecha,  según muestra la investigación, es incluso mayor que entre los empleados promedio del país aunque la mayor diferencia se observa entre los trabajadores independientes donde llega casi al 40%. Resulta al menos curioso que, a pesar de que hay muchas investigaciones que señalan que el rendimiento académico de las mujeres es similar o a veces superior al de los hombres y otros tantos que muestran que las mujeres somos responsables, dedicadas y eficientes en nuestro trabajo, En Chile el mercado parece seguir privilegiando a los hombres por sobre las mujeres en términos de su sueldo.

Aunque este estudio no avanza en explicar las razones de estas diferencias de sueldo, no es difícil adelantar algunas hipótesis.  La primera es que a nivel de sentido común se sigue suponiendo que la mujer constituye un segundo sueldo en el hogar lo que no sólo muchas veces no es así. Baste ver los numerosos estudios que hay en nuestro país  acerca de  lo que se ha llamado la feminización de la pobreza, lo que básicamente significa que    muchos hogares son sostenidos únicamente por mujeres solas  y esos son los más pobres. Sin embargo,  aun cuando esta premisa del segundo sueldo sea cierta en algunos casos, esto no es objetivo. La remuneración debe ser fijada en términos de la calidad del trabajo realizado y no del género de quien ejerce ese trabajo ni  de suposiciones  respecto de su necesidad de recibir esa remuneración.  Hay que trabajar  para que las mujeres seamos remuneradas en la forma en que merecemos. De lo contrario,  pese a los avances observados, todavía seguiremos  siendo discriminadas.